Bella Vista

El sábado 24 de mayo se realizó en la librería Bók de la localidad de Bella Vista la presentación del libro homónimo escrito por Damasia Amadeo y publicado por la editorial Planeta.

Abrió la presentación por editorial Planeta, Alexandra Ramírez, agradeciendo a la autora por haber publicado su nuevo libro en esta editorial y destacando la calidad del contenido de esta novela.

Esta librería está ubicado en la calle Piñero 975 y estuvo rebalsado de asistentes entre invitados, concurrentes habituales y algunos de las personas que son nombrados en este libro.

Luego habló la organizadora del evento la amiga y colega de Damasia Amadeo, la psicoanalista Paula William quien describió los títulos publicado hasta ahora por Amadeo e hizo una reseña del libro.

Después tomó la palabra Verónica Durán, vecina y lectora del libro que estaba siendo presentado. Ella también dio sus impresiones y remarcó la nostalgia volcada en el libro de momentos lugares vividos en esa ciudad bonaerense.

Por último habló Damasia Amadeo, autora de Bella Vista. Emocionada agradeció a quienes hicieron posible el evento; a las personas presentadoras; a la editorial Planeta y a su directora presente; a su pareja por impulsarla a escribir esta nueva obra y a los viejos amigos y amigas presentes, algunos de ellos nombrados en su último libro. La reunión finalizó con preguntas e intervenciones, el cierre de Damasia y luego vinieron las charlas con degustaciones que ofrece este hermoso lugar cultural: Bók, Piñero 975 Bella Piñero 975 Vista.

A continuación una reseña de Bella Vista. Autora: Damasia Amadeo.

BELLA VISTA
I La Casa
Aunque los recuerdos son difíciles de rescatar de las nebulosas, el libro describe detalles nítidos y claros de aquella época que, con la temática de la infancia, hace que resulte imposible no trasladarnos a los lectores a nuestras vivencias propias de aquella época.
Con la tecnología de hoy, la descripción precisa de la ubicación de aquel hogar de la infancia, se hace imposible no acudir al Google Map para adivinar cuál de las cuatro casas ubicadas en las esquinas de Tucumán y 20 de junio sería el lugar donde transcurrió la mayor parte de lo narrado en este libro. Adivinar, no porque falte especificaciones, sino porque pasaron más de cuarenta años y seguramente hubieron muchas modificaciones en ese lugar. Aún así, y porque se refiere a un hogar modesto de clase media baja, donde la entrada estaba en la ochava, uno se inclinaría por elegir una de ellas, aunque aquel portón de madera artesanal parece haber desaparecido.
II Conciencia
En aquellos tiempos en la mayoría de los hogares de clase media existía una vinculación más estrecha entre los empleadores y las trabajadoras de casas particulares. En esta historia, la familia tenía total confianza en las empleadas que permitía incluso que la niña fuera a sus casas los fines de semana. El ejemplo de Marta resalta que vivió en la casa junto a su pareja Beto, mientras construían su propia vivienda. Totalmente distinto a lo que sucede en estos tiempos, donde son pocos los hogares que pueden pagar a una «chica» para que ayude con las tareas doméstica y lejos de vivir en la misma casa predomina los trabajos «por hora». Por lo tanto, el vínculo social se hace mucho menos personalizado. ¿Será ésta una de las razones que evocar el pasado en Bella Vista resulte «nostálgico»?
Durante el trayecto a las recurrentes visitas a las casas de las empleadas, se destaca la memoria para describir los «santuarios» que tenían los choferes de los colectivos. La mención a las pelotitas de las palancas de cambio merece un aplauso a la memoria de la autora. De este relato se desprende también que, en esos años, la «inseguridad» no estaba instalada en los barrios obreros, sino en el régimen de gobierno. Porque los viajes en esos colectivos muchas veces incluían las «racias» policiales con autorizaciones a cualquier tipo de abuso de autoridad hacia las personas.
Probablemente también, esas visitas en los fines de semanas a los barrios populares donde vivían las Martas, haya producido en la niña protagonista llena de curiosidades un aprendizaje para su futura conciencia de clase porque «la infancia moldea la forma de ser».
III La Religión
La religión católica apostólica romana está establecida en la sociedad argentina a través del artículo dos de la constitución nacional y militada por distintas congregaciones cristianas como los «psicóticos compensados» que visitaban el barrio los fines de semana. En ese contexto, ser parte de una familia de «herejes» y no digerir con facilidad lo establecido en materia religiosa, resultaba extraño para la mirada de los pares de esta familia. Porque el adoctrinamiento, catecismo mediante, echa muy buenas raíces en gran parte de la sociedad.
Lentamente el discurso religioso va perdiendo peso en la comunidad porque sus argumentos no representan la realidad, más aún porque resulta muy hipócrita hablar del paraíso, cuando se vive en una tierra más parecido al infierno que al paraíso. Aunque algunas conductas “humanas” relatadas en este libro sí necesitaron tal vez un manto de perdón y misericordia para poder vivir sin remordimientos; aquellas que hacían pelear a los perros dogos con jabalí, o el niño que apretó un sapo con una morsa de trabajo.
IV Vínculos
Es increíble que en esos tiempos el teléfono de línea haya tenido su propio cuartito cuando hoy casi ya no existe. Además, eran muy pocas las familias que podían tener el lujo de disponer de uno en su casa. Cuando esta familia estaba en desarrollo, ese cuartito y su aparato cableado era un ambiente más en el hogar, pero cuando se generaron grandes cambios, se convirtió en el lugar donde se «esperaba» calmar todas las angustias de una nena cuyos padres ya no regresaban a casa como antes.
En esos difíciles momentos cuando los padres toman caminos separados, se hizo presente «Mi abuelo.” Él se convierte en sostén de cuatro pequeños hermanos que, probablemente, estaban pasando por la experiencia más difícil de sus vidas, hasta ese momento. Entre las dificultades que el abuelo acarreaba sobre sus espaldas, estaba el hecho de que su (ex) esposa estaba internada en un centro neuropsiquiátrico y que no vivía cerca de la casa, sino en capital. Así como asumió esa gran responsabilidad de ser el adulto presente para sus nietos, también fuel el que antes contaba sus historias juveniles; fue quien llevó a los hermanos a conocer la costa atlántica y quien los vinculó con Buenos Aires, la capital donde la protagonista de la historia de Bella Vista continuará con el resto de su experiencia de vida.
Así como en todo el transcurso del libro aparece la casa con distintas descripciones, también están los militares. De alguna u otra forma indicaban que ellos dirigían la política argentina demostrando que el clima social no era el mejor. En ese capítulo aparecen, tanto en el camino de ida como de vuelta de la casa familiar a la casa del abuelo que quedaba en capital. En esta ocasión los camiones militares circulaban constantemente por la ruta lindante con el complejo militar de Campo de Mayo, lugar donde había un centro clandestino de detención.
V La angustia y los personajes del barrio
La angustia que afligía al padre describe claramente el ambiente de miedo que la dictadura militar había impuesto a la sociedad con el terrorismo de Estado. Hoy se puede asegurar que esa angustia social provenía de un plan sistemático de terror, pero en aquella no había certeza sobre lo que estaba ocurriendo; todo era sospecha y silencio en esa época y no se podía hablar mucho por temor a que alguien “informara”.
Aquel ambiente oscuro y sombrío que imponía el gobierno de facto penetraba en todos los rincones de los barrios, en perspectiva, hasta las heladerías vinculaban con sus nombres a ese régimen, una al personaje siniestro como el de Massera y la otra al olvidable Vesubio.
Un contexto contrario al que ofrecían los hombres uniformados, los «conocidos amigables» como Luisa o Tomasito, brindaban ese trato afectivo y real que la vida de un barrio contiene en su interior. Personajes con defectos y virtudes, pero sin manchas en sus almas que los deshonren.
VI Fuera de la casa
No solamente la casa está descripta con lujo de detalles en el que cada lector puede llegar a imaginar cada uno de sus rincones. El camino hacia la escuela también se cuenta de tal forma que nos remite hacia nuestra propia historia escolar; con sus recorridos, la propia escuela y sus características que recuerdan aquellas travesuras infantiles.
También el relato del recorrido frecuente hacia el lugar valorado como un «tesoro» tiene un color fascinante. Dichosos de los adultos que puedan tener un lugar preferido en su memoria que los lleve a recordar aquellas experiencias con aquellos cómplices de aventuras, lejos de las miradas de los adultos y con la naturaleza como dueña del lugar. En el conurbano aquellos baldíos con árboles frutales casi ya no existen por las construcciones que se hicieron en esos lugares, por eso este libro remite a vivencias muy especiales. Tal vez, indique que una de las razones por la cual en estos tiempos reine el individualismo entre las personas, sea que esas libertades y vivencias ya no están «al alcance de la mano» como aquellas épocas, donde el camino hacia las ricas moras era una gran aventura compartida.
VII La madre
La Zagala era una muestra de que «la madre» se diferenciaba de la mayoría de las mujeres de aquella época. Aparentemente, ella no estaba digitada para quedarse en la casa para cocinar, limpiar, lavar y planchar. Este local de ventas de ropa también está muy bien detallado, hasta incluye la letra de la canción que da nombre al negocio. Se puede percibir que este trabajo era el principio de un camino hacia la independencia personal de la madre; después vendría la facultad, el título universitario y más tarde el divorcio.
Antes del divorcio de sus padres, aparece Laura en la vida de la niña protagonista que está creciendo. Ella se convierte en amiga y «compinche» para compartir vivencias, preocupaciones y proyectos. Así se va produciendo el crecimiento ya con menos presencia protectora de los padres.
En este capítulo llama la atención el rechazo al ambiente abierto de los campamentos. Suponiendo que éstos son una vinculación con la naturaleza y habiendo tenido la grata experiencia del camino hacia el “tesoro» de la planta de mora, era esperable que con estas salidas pudiera rememorar aquellas travesías y disfrutarlas, ahora con otros compañeros. Pero esto no sucedió. Quizás el llamado de la gran ciudad haya sido quien impuso ese rechazo; ciudad que ya frecuentaba cuando visitaba a su abuelo y donde se mudaría después de dejar atrás Bella Vista.
VIII El Abuelo
Él es un piloto aéreo comercial frustrado por la muerte temprana de su hijo menor; es quien también tiene su propia historia inimaginable de dolor por la separación de su esposa quien, a la vez, había tenido que ser internada en un Centro de psiquiatría. El abuelo elige vincularse con su otra hija y sus cuatro nietos. Él es quien los llevó, con su Citroën, a conocer la costa atlántica; experiencia inolvidable para cualquier pequeño. El abuelo se encuentra retratado en algunas fotografías que son representadas a la perfección por su nieta escritora. Él no volvió a casarse, aunque sí mantuvo una relación, aparentemente platónico, con la inglesa Rubita. Por más descripciones, se puede inferir que en su juventud el abuelo fue un hombre apuesto, trabajador y romántico.
Finalmente, este abuelo fue un respaldo incondicional para los nietos porque estuvo presente cuando los tiempos eran felices, pero, sobre todo, Estuvo Muy Presente cuando los padres tomaron caminos diferentes y esos nietos iban sufriendo la forma en que la familia, como era hasta entonces, se iba desvaneciendo.
IX Raros Vecinos
Ya cerca del final del relato donde la autora nos hace conocer a su familia y su barrio, nos muestra a unos vecinos muy particulares que, se supone, son seleccionados porque se destacaban del resto de la vecindad y no porque todo su barrio haya estado compuesto por personajes parecidos los que se describe.
Lily Vanesa: La última empleada doméstica que trabajó en la casa se llamaba Lily y, como Marta, también vivía en un barrio obrero que era visitada por la autora. Vanesa, la hermana de Lily, que en esa época tenía la misma edad que la hija de la empleadora, era amiga suya. Tal vez la particularidad entre la casa de la empleadora y la de la empleada fuera que la vivienda de la segunda era mucho más ordenada que la primera. Suele suceder generalmente al revés; que los hogares de la clase media tengan mejor resueltos los asuntos de la casa. En este caso la prolijidad de Lily en su propio hogar hacía una diferencia que llamaba la atención de la visitante que quedaba absorta por la humildad y sencillez de esos barrios populares, a tal punto de permanecer en su retina como un misterio de la vida.
La casa de verano: Pasa muchas veces que los habitantes del lugar donde viven no reconocen el valor que éste encierra para otras personas. Pero para una familia con cuatro integrantes; madre, padre y dos hijos, que probablemente vivan en un departamento pequeño en una gran ciudad como Buenos Aires, tener acceso a calles arboladas con grandes espacios, variedad de plantas y pájaros entre otras «bellezas» de la naturaleza, Bella Vista resultara el lugar más preciado para ese grupo familiar. La particularidad: ojos de distintos colores de la nena.
El del collar negro: El siguiente personaje es una persona con cierta discapacidad madurativa quien tenía asignado la tarea de cortar el pasto de la vereda con la cortadora eléctrica los fines de semana. Acá lo curioso, y lo peligroso, era que para evitar que la cuchilla del artefacto cortara el cable que transportaba la electricidad y dañara a esta persona, los padres habían resuelto envolver ese prolongador alrededor del cuello del muchacho. Estos padres debían haber estado muy seguros de que ese cable negro estuviese en perfectas condiciones, porque de tener alguna mínima fuga, la precaución de prevenir una electrocución, poniendo un «collar negro» en el cuello de ese sujeto, hubiera resultado casi fatal.
Los alemanes: Hermanos electricistas del barrio que algo murmurarían entre ellos cuando veían a aquel muchacho del collar negro. Hermanos que, por tener esa nacionalidad europea, no escaparían a las sospechas de que en tiempo pasado “tal vez” hayan sido subordinados del dictador Adolfo Hitler. Solteros y con una enorme casa para los dos, los hacían más llamativos aún. A lo mejor también porque, por ser de nacionalidad alemana, hayan sido algunos de los primeros habitantes de este suelo en poseer el VW «escarabajo», auto que se fabricaba en aquel país y que en estos días tiene su versión actualizada.
Otros vecinos particulares son descriptos con mucha precisión en este capítulo. Muy buena memoria y recuerdos fijos hay que tener para acordarse y describirlos con tantos detalles. Vecinos probablemente parecidos a los de cualquier otro barrio, pero éstos eran de Bella Vista.
X El padre
La Zagala y Las Ortigas parecieran ser dos nombres que señalan el desenlace de esta historia, porque marcan una gran diferencia entre uno y otro. El primero es la boutique de la madre en San Miguel y el segundo es el vivero del padre en San Antonio de Areco. El primero, un negocio en la ciudad de la provincia de Buenos Aires; el segundo, en un pueblo rural de la misma provincia, pero alejado de la casa familiar. Aunque tiempo atrás la pareja compartió trabajo que provenía del ámbito campestre produciendo artículos de talabartería, se nota que más tarde ambos se sentirían atraídos por destinos diferentes. Se puede conjeturar que la distancia entre el vivero y la casa familiar impondría al padre mucho tiempo de ausencia en el hogar y que esto, a la vez, provocaría un mar de reproches y discusiones. No obstante, en cierto periodo el grupo familiar disfrutó unida de los encantos de la vida de campo con sus casas pueblerinas, las distintas faunas y sus pobladores. Toda esa descripción hace pensar que en aquellos tiempos había lugares donde, en general, la tradición gauchesca se conservaba sin muchas modificaciones, pulpería incluida, para deleite de esta familia y de otros visitantes.
Más tarde el padre visitará la casa sólo los fines de semana para angustia de la niña. Lo traía y lo llevaba de vuelta el tren. Entonces la nena ponía el oído y el corazón en los ruidos tradicionales de esos trenes que se sentían nítidamente desde aquella casa. Entonces todavía esos sonidos significaban las llegadas y las partidas de su papá desde el andén; muy pronto serán también, parte del pasado.
XI El cierre.
“Mi padre ya no vivía con nosotros, mi madre desaparecía semanas enteras en los brazos de su nuevo novio y mi abuelo hacía lo que podía, a cargo de sus cuatro nietos en una casa invadida de pronto por hordas de adolescentes donde reinaba el desorden y el desmadre estaba a la orden del día”
La última parte de este libro es apasionante, desgarradora y esperanzadora a la vez.
Apasionante porque está escrita de una forma que revela con mucho ritmo las crudas experiencias de esa familia que dejaba atrás una etapa de catorce años en ese lugar para empezar buscar nuevas latitudes. Como si el destino dijera: hasta acá llegó la protección, ahora háganse cargo de sus vidas. Y La casa que tanto fue cuidada por los padres y por las Martas, no se vino abajo por pura tolerancia.
Desgarradora porque justo cuando más una adolescente necesita del apoyo de los padres, éstos se separan y abandonan prácticamente la casa dejando a los hijos a merced de las aventuras y las tentaciones de la vida. Sólo el abuelo estuvo con ellos “haciendo lo que podía”, que fue mucho y valorado seguramente por quienes disfrutaron de su protección y compañía.
Esperanzadora porque finalmente cambiaron de ambiente y se fueron a vivir a la gran ciudad donde las oportunidades de progreso serían más realizables. Uno se permite conjeturar que la ciudad de Buenos Aires, las diversiones juveniles eran cosas de todos los días y que surgieron nuevas relaciones, junto a nuevos horizontes y proyectos que habrán ayudado a superar los difíciles últimos años en Bella Vista.
Así la historia de Bella Vista, un libro que retrata de maravilla catorce años vividos en esa hermosa ciudad de la provincia de Buenos Aires. Un libro que tiene un cierre espectacular que no permite dar ni un paso atrás en la lectura de esta historia. Porque con ese candado en el portón, la casa quedó cerrada para siempre y ya nadie de la familia pudo volver a entrar.
La casa de Bella Vista había quedado en el pasado. Hasta que una de sus antiguas habitantes la convirtió en palabras escritas en este libro.
Acotaciones:
Lo primero para decir es que resulta muy agradable conocer que después de su primer libro, El Adolescente Actual, la autora escribió cinco libros más, aparte de este. Sin haber leído los anteriores, noto un gran progreso en la escritura. Otro aspecto grato es descubrir que hubo una manera diferente de abordar el campo analítico para narrar literariamente situaciones familiares.
Me atreví a reemplazar los números de los capítulos por títulos para poner, a mi manera, un marco referencial a las historias que se narran en el libro.
¡Felicitaciones Damasia!
Antonio Sánchez.

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About the author

Sophia Bennett is an art historian and freelance writer with a passion for exploring the intersections between nature, symbolism, and artistic expression. With a background in Renaissance and modern art, Sophia enjoys uncovering the hidden meanings behind iconic works and sharing her insights with art lovers of all levels. When she’s not visiting museums or researching the latest trends in contemporary art, you can find her hiking in the countryside, always chasing the next rainbow.